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Ana Alcolea: “Los lectores vivimos muchas más vidas que aquellos que no leen”

Para la escritora Ana Alcolea (Zaragoza, 1962) los lectores viajan a dos lugares al mismo tiempo y viven muchas más vidas, mientras que aquellos que no leen tienen “una sola, más o menos monótona o excitante, pero sólo una”. Ana Alcolea, escritora de literatura infantil y juvenil, ha recibido este martes el Premio de las Letras Aragonesas 2019 en un reducido acto en el Museo Pablo Serrano en el que, debido a la pandemia, había muchas ausencias. Huecos que la galardonada, que suma este premio a su extenso palmarés, ha llenado con un discurso cargado y dedicado a las palabras con las que poder “seducir o envenenar” y que ahora, descartado el apretón de manos, cobran más importancia que nunca.

“Si no vivimos en las palabras, vivimos en un limbo inexistente, las palabras son nuestra casa más preciada”, tanto es así que cuando “vamos a un país cuya lengua desconocemos nos sentimos desprotegidos, porque la lengua materna nos protege como una manta, como una madre”, ha afirmado Alcolea, quien acaba de publicar este octubre una novela para adultos El brindis de Margarita como contó a Cien años de libros en esta entrevista.

Por su parte, los escritores/es hacen magia, «haciendo que su vida, si no eterna, sea infinita mediante las historias que crean». Por eso, la autora de El medallón perdido cree “firmemente” en el poder de la literatura como «pócima» y «vacuna» contra la ignorancia, y como parte de un arte que diferencia a los humanos de otros seres vivos. Cuando se interioriza ese arte, ya no se puede mirar el mundo igual que antes, ha puntualizado Alcolea, quien ha animado a dejar volar la imaginación, como hace ella, para ver gigantes donde solo hay molinos.

“Somos lo que comemos, pero sobre todo somos lo que leemos. Cuando leemos un libro sus palabras se convierten en únicas para el lector. El libro y sus letras son los espejos en los que nos miramos”, ha enfatizado quien fue profesora durante más de 25 años.

Con una voz clara y firme, pronunciando con cariño cada palabra, Alcolea ha recordado el momento en que, subida a su bicicleta estática en Noruega, recibió la llamada del consejero de Cultura del Gobierno aragonés, Felipe Faci, quien le anunció que le había sido otorgado este premio, la máxima distinción de las letras aragonesas. “Estaba lejos de mi tierra y a pesar de ello mi tierra me honraba con un premio”, que lleva el adjetivo de “aragonesa”, un “adjetivo al que se ama”, ha apuntado antes de describir a un Aragón árido y verde a la vez, tierra también de muchos escritores/as aragoneses de los que también se ha acordado en su discurso.

Por último, ha hecho referencia a este 2020 que, según ha indicado, ha hecho más presente la fragilidad de los seres humanos y la fuerza de las palabras, que “nos sobrevivirá por lo siglos”

Por su parte, el presidente aragonés, Javier Lambán, ha hecho un alegato en defensa de los escritores, quienes, ha dicho, son más importantes que nunca, porque la pandemia «está destrozando esquemas, percepciones y certezas», y frente a ello se necesitan escritores y escritoras, su sabiduría e imaginación.

“Querida Ana, te necesitamos, te necesitamos para regodearnos leyendo lo bueno y lo mucho que escribes. Te necesitamos porque la excelencia dentro de la especie humana la atesoráis quienes sabéis escribir y contar historias. Por favor, Ana, cuidadnos porque necesitamos más que nunca vuestros cuidados”, ha concluido.

(Fotos del Gobierno de Aragón)

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