Presentaciones

El efecto del 15-M diez años después visto por un nutrido grupo de expertos

Cuando se cumplen diez años del movimiento 15-M, que removió la vida política y social española, muchos se preguntan sobre el efecto real que ha tenido en la sociedad. ¿En qué se ha traducido? ¿Está todavía vivo o ha muerto? Son algunas de las preguntas a las que responde un nutrido grupo de expertos que con una mirada “diversa” y “desde el presente” reflexionan sobre la indignación que hizo saltar por los aires el sistema de bipartidismo vigente en España desde la Transición. Lo hacen en el libro «Tras la indignación. El 15M: miradas desde el presente» de la editorial Gedisa, que este miércoles ha sido presentado en streaming por la librería Cálamo.

La politóloga Cristina Monge, una de las coordinadoras del libro, ha abierto este “collage” de opiniones que no pretende ser un balance, sino una conjunción de reflexiones “dispares” e “incoherentes”, como lo fue también el movimiento 15-M, que ayude a entender el debate público.

En este libro se pretende mirar ese movimiento desde el momento actual, analizando cómo ha afectado a las dinámicas políticas, qué papel han jugado los Ayuntamientos del cambio, cómo ha repercutido en las esferas cultural y de innovación, qué relación se ha establecido con las redes sociales y las tecnologías de la información y la comunicación, y cómo todo este fenómeno se ha visto y vivido desde Latinoamérica.

Monge ha dado paso a doce de los autores que uno a uno, y con tiempo limitado, han expuesto brevemente sus ideas. De esta forma, el profesor Quim Brugue ha defendido que el 15M realizó un diagnóstico certero de un cambio de época que a día de hoy “no es discutible”.

“Puso encima de la mesa una crisis económica y social, pero también política e institucional que nos ha removido los cimientos sobre los que habíamos construido la sociedad”.

Pero ha precisado que, así como el diagnóstico ha sido certero, le ha costado mucho más dejar un legado para construir una auténtica alternativa. “Haciendo un símil histórico, se parece más a la revolución francesa que la americana. La francesa rompe con la realidad, expresa los valores y eslóganes, pero es la américa la que pone las palabras en la constitución de Philadelphia y construye un nuevo orden”, ha recordado.

También ha advertido del peligro que entraña que la indignación, en lugar de en valentía, se convierta en miedo, en cólera y polarización porque ese es un terreno abonado para los «falsos salvadores y ciertas derivas» que pueden poner en entredicho a la democracia.

Para Tomás Villasante, otro de los autores, el 15M no fue un movimiento social, porque no habías detrás una estrategia o una autoorganización, y , a su juicio, muchos de los jóvenes, como les pasó a los que vivieron Mayo del 68, no han sabido aprender lo que era el 15-M.

En cambio, Borja Barragué tiene una opinión más optimista y asegura que muchas de las demandas, en materia de salario mínimo o vivienda, son «fácilmente rastreables y han llegado al boletín oficinal del estado».

También muestra ese optimismo Miguel Álvarez, quien considera que el 15M sigue «vivo» en el momento en el que el bipartidismo no ha vuelto a reasentarse, cuando el sistema electoral está diseñado para favorecerlo, no sólo en España, sino en otros países democrático, en parte por la tendencia al voto útil. Para él, algunas «ventanas de oportunidad» siguen abiertas como se ha visto recientemente en las elecciones madrileñas, donde ha habido un sorpasso entre los partidos de izquierda.

Este libro, que comenzó a fraguarse en septiembre de 2020 y que en menos de un año ha visto la luz, recoge todas estas reflexiones y muchas otras, porque, como ha indicado uno de los autores, Jorge Lago, el 15M es un acontecimiento que todavía no está cerrado y que ha dejado en evidencia también muchas contradicciones.

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