Entrevista con...

Ignacio Martínez de Pisón: «Para un escritor bucear en el alma humana es una obligación»

La presentación de la última novela de Ignacio Martínez de Pisón (Zaragoza, 1960) era muy esperada. Lo era por ser quien es, Premio Nacional de Narrativa (2015) y garantía de buena lectura, pero también por ser una de las pocas celebradas con público presente. Después de un confinamiento que se ha llevado por delante la feria del libro, las firmas de ejemplares y el encuentro de los escritores/as con sus lectores, había ganas de asistir a una que se acercara a las de antes, a las de la época prepandemia. El lugar elegido por la librería Antígona ha sido un lugar de altura, la azotea del Museo Pablo Serrano, al aire libre y con las sillas separadas para garantizar la distancia de seguridad. Frente a ellas, Eva Cosculluela y Martínez de Pisón, amigos desde hace tiempo, han hablado de Fin de temporada, una novela donde el escritor aragonés vuelve a abordar sus “temas de siempre”, el pasado y la familia, para construir, una vez más, una novela nueva.

El resultado, una “ficción redonda”, con una galería de personajes llenos de luces y sombras, en la que el autor, según dicen quienes la han leído, se ha superado a sí mismo. “Ha llegado a la plenitud narrativa y ha subido un peldaño más”, ha indicado Cosculluela para añadir con rotundidad: “Es lo mejor de Pisón”. Eso sí, ha advertido, también es su obra más amarga y melancólica.

Todo parte de un suceso real, una historia que al autor aragonés le contó un amigo y que ha decidido continuar con la imaginación, sin indagar en la realidad de los hechos como sí ha hecho en otros de sus trabajos. Esta vez ha preferido «fabular» y ponerse en la piel de sus protagonistas: una pareja joven, casi adolescente, vecinos de un pequeño pueblo de Extremadura, que en los años 70 decide abortar en Portugal. En el camino, tienen un accidente y el joven muere en el acto. Ella, de nombre Rosa, decide entonces tener a su hijo porque es lo único que le queda de su pareja, pero antes huye de allí, dejando a su familia y a sus raíces atrás, para asentarse en un camping de la Costa Dorada. Con ese historial, en la España preconstitucional de entonces, esta chica, madre soltera, lo iba a pasar muy mal si se quedaba en su pueblo, ha reflexionado Martínez de Pisón, quien ha añadido que afortunadamente España ha cambiado mucho y se ha convertido a lo largo de estos años en “un país tolerante”.

En su huida, Rosa intenta “despistar” al pasado para que no la alcance, huye de su mala reputación y de una familia que la va a culpar, ha comentado. En sus novelas, el autor de El día de mañana se adentra en las profundidades de sus personajes, siempre complejos, como Rosa, una mujer “débil y fuerte” a la vez, capaz de salir adelante con su hijo pero “al borde siempre de romperse”.

“Para un escritor es un privilegio profundizar en el alma humana, es una obligación intentar bucear en el alma y ver su complejidad”, ha ahondado.

Es más, Martínez de Pisón considera que el lector debe alegrarse con los personajes, celebrar sus triunfos, lamentar sus fracasos, sentir sus desgracias, y en definitiva, sufrir. Pero hace una precisión: le gustan que sus novelas tengan un envoltorio más modesto, que lo “profundo y lo dramático”, vaya por debajo y que los personajes sean poco relevantes, parecidos a nosotros mismos o a personas que todos podríamos conocer. “El gran objetivo es crear vida, seres que alguien pueden pensar que son reales”, ha puntualizado.

En ‘Fin de temporada’ hay también una novedad en su faceta de escritor. La historia llega hasta el año 2000, a una época en la que hay móviles y a la que el suceso real con el que comienza la novela le ha llevado “inevitablemente”. Los móviles, ha reconocido, no dan juego porque muchas de sus obras se basan en la búsqueda. “Mientras buscas a una persona ocurren cosas”. Con un móvil, el periplo se acabaría pronto.

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