Presentaciones

Javier Cercas: “Las élites catalanas se pusieron en primera fila del procés”

Con Terra Alta, Javier Cercas (Cáceres, 1962) dio un “giro de guion” a su literatura. Se alejó de la narración de los hechos reales para adentrarse en la novela policíaca, un “género humilde” del que se sirve para retratar a una sociedad y reflexionar sobre el concepto de justicia. Ahora, tras ganar el Premio Planeta por la anterior, ha publicado Independencia, la segunda entrega de esta serie protagonizada por Melchor Marín, y que este martes ha presentado en el museo Pablo Serrano de Zaragoza, en una conversación con la gestora cultural Eva Cosculluela.

Cuando Cercas terminó El monarca de las sombras (2017), donde narra la historia del “héroe» de su familia, un joven falangista que murió en combate, sintió que había terminado un ciclo y que esta novela era de alguna forma la otra cara de Soldados de Salamina. Se dio cuenta de que no podía seguir ahí, porque corría el “riesgo” de acabar imitándose a sí mismo. Terra Alta fue entonces un intento de reinventarse como escritor siguiendo su propia intuición. “Yo adoro a estos escritores que siempre son los mismos y a la vez distintos como Borges”, ha comentado.

Independencia forma parte de ese mismo ciclo, que continuará seguramente con dos novelas más. “Cuando termino una novela solo quiero olvidarla para hacer otra nueva, pero aquí sentí que no se había acabado”, ha apuntado. Quizá porque, como ha reconocido Cercas, estas dos novelas surgen de esa necesidad de reinventarse y del “shock total” que le produjo lo ocurrido en Cataluña desde 2012 y, especialmente, en el otoño caliente de 2017. Parafraseando al historiador Josep Fontana, allí se vivió “un clima prebélico” que ni en sus peores pesadillas pensó vivir. “No es el tema de la novela, pero sí el carburante”, ha afirmado el escritor extremeño de nacimiento y catalán de adopción.

La editorial Tusquets describe la novela como un furioso alegato contra la tiranía del dinero y los amos del mundo, y contra las élites económicas. Cercas no puede estar más de acuerdo con esa descripción y va más allá. “Se queda corta”, ha asegurado, al tiempo que reconoce estar furioso desde hace mucho tiempo con lo ocurrido en Cataluña. “Las élites catalanas no se pusieron de perfil en el procés, se pusieron en primera fila, y eso es algo que se desconoce fuera”, ha aseverado. Y esas élites, ha añadido, que tienen “nombres y apellidos” están ahora “asustadas” y quieren que la gente vuelva a casa, pero eso es muy difícil, “porque la gente se ha creído lo que les han contado porque se lo han contado muy bien”:

En Independencia, Cercas cuenta la historia de un personaje que busca su independencia económica e individual de una manera equivocada. Se arrima “a los buenos”, siguiendo el consejo de sus padre, entendiendo por buenos a los ricos y poderosos. Pero «el poder siempre quiere más poder» y la élite lo utiliza para sus objetivos «más perversos» y acaba usándolo de “papel higiénico”.

Para Cercas esto no deja de ser una metáfora de lo ocurrido en Cataluña. La élite económico y política presionó al Gobierno de España para salir de la crisis económica cuanto antes, sacando a la gente a la calle con la utopía de que iban a crear un país maravilloso alejado de los españoles que les oprimían, ha explicado. Utilizaron el lenguaje, conquistando las palabras más bellas, como independencia, libertad o democracia, aunque en realidad escondan otros significados, sabiendo que “si quieres conquistar la realidad, debes conquistar antes las palabras bonitas”.

El único instrumento para parar esta deriva es la democracia, ha indicado Cercas, al hilo de esta novela que, aunque no es política, sí admite una lectura política como él mismo ha reconocido. A fin de cuentas, la literatura, y en especial la novela, «se nutre de la oscuridad y de la basura», según el autor, tanto es así que «en un mundo feliz no habría novelas». “Trabajamos con la crisis y el dolor”, ha argumentado.

Ahondando en esta idea, Cercas se acerca a los hechos “desde abajo”, “desde el humus” para plantear cuestiones morales. Aquí hay una clara que sobrevuela las dos novelas: ¿Es legítima la venganza cuando la justicia no hace justicia?”. Se vale en este caso de la novela policíaca, aunque reconoce que le importa un rábano ese sobrenombre. “Todas sus novelas tienen un enigma que hay que resolver”, ha señalado, consciente de que, más allá de estas etiquetas, lo mejor que le puede pasar a un libro es que sea “popular”, que sean fáciles de leer y difíciles de entender, y, en definitiva, no se note todo el trabajo de orfebrería que llevan detrás.

Si Terra Alta está ambientada en 2020, en Independencia la trama viaja a 2025, cuando el mosso d’esquadra Melchor Marín investiga una extorsión a la alcaldesa de Barcelona, chantajeada con un vídeo sexual.

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