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Javier Sierra: «La pandemia nos va a cambiar como civilización»

Las novelas del turolense Javier Sierra (Teruel, 1971) se han traducido en más de cuarenta idiomas, algunos tan exóticos que ni él mismo reconoce su nombre en la portada. Sus obras han atrapado a miles de lectores en todo el mundo, quizá porque todas giran en torno a una incógnita que debe ser resuelta en una trepidante trama, donde el misterio mantiene un extraño equilibrio con la ciencia. Si algo ha aprendido en su trayectoria como afamado escritor es que todas las novelas deben contener “algo de verdad” para triunfar.

“Es cierto que se necesita una ficción y que hay un espacio para la imaginación, pero también debe contener verdad. El poso de la novela tiene que tener algo para que el lector tenga la sensación de que ha aprendido alguna cosa”, ha asegurado.

Esta máxima la ha trasladado a sus novelas, repletas de referencias reales y detalles tan bien documentados que ha llevado a sus lectores a viajar hasta esos lugares con su novela como guía de viaje. “Encontré una característica como autor: resolver enigmas históricos a través de la ficción”, ha apuntado.

De todo esto ha hablado Javier Sierra con la periodista de Aragón Radio Ana Segura en una nueva edición online de ‘Los martes de libros’ de la Fundación Ibercaja. Una conversación donde Sierra, Premio Planeta 2017 por ‘El fuego invisible’, ha tirado de recuerdos y hasta ha mostrado el certificado de su primer programa de radio como prueba de los inicios de una carrera periodística y audiovisual que ha llevado en paralelo a la de escritor. De hecho, no siempre puede separarlo. “El periodismo me ha herido de muerte”, ha destacado para añadir a continuación que necesita ir a los lugares, respirar ese aire, comer en los restaurantes y “patearlos” para después plasmarlos en sus libros.

“Tardo mucho en ponerme a escribir. El proceso de documentación me lleva mucho tiempo. Necesito estar seguro de lo que vuelco en el papel y, con cada novela, esa necesidad se hace más acuciante, porque hay que estar a la altura de los lectores”, ha precisado. Porque un lector del siglo XXI no es como el de los años ochenta, tiene mucha más información a su alcance, algo que Sierra no ve como un inconveniente, al contrario. “Si hay algo que me apetece siempre es aprender y, en el proceso de construcción de una novela, yo descubro muchas cosas”, ha indicado el autor de ‘La dama azul’ o ‘La cena secreta’, la obra que lo encumbró en Estados Unidos.

Tampoco una pandemia ha podido con su faceta creativa, que tanto ha bloqueado a otros escritores. Él, en cambio, encontró las condiciones propicias para alumbrar ‘El mensaje de Pandora’, pese a que el primer estado de alarma le produjo un “pequeño shock”. Dos días antes estaba grabando una de las escenas más multitudinarias del programa de Movistar+ ‘Otros mundos’ con el ritmo ajetreado de todos los rodajes.

Pese a que durante años se había documentado sobre la peste negra, no vio venir esta pandemia, aunque sí reconoció muchas similitudes con aquella época de cambio, que después dio paso al Renacimiento.

“Uno de los temas que me ha interesado siempre es el fin de las civilizaciones, el fin del mundo, ese momento de cambio brusco. Y yo estaba convencido de que el 14 de marzo era el inicio de esos momentos. Ha pasado ya de un año de esta especie de pesadilla extraña y estoy convencido de que nos va a cambiar cómo civilización”, ha manifestado.

Para ordenar sus ideas en ese momento de desconcierto, el autor turolense se puso a escribir la que es una de sus obras más reflexivas hasta el momento, donde profundiza sobre los efectos de las pandemias a lo largo de la historia del ser humano.

“No es una novela sobre la covid, pero sí sobre la influencia de las epidemias”, que comenzaron hace 10.000 años en el momento en el que el hombre deja de ser nómada y se convierte en campesino en convivencia con los animales. “Tú y yo somos supervivientes de una larga cadena que ha sobrevivido a las pandemias”, ha argumentado Sierra, quien ha reflexionado también sobre la posición de privilegio de los países más desarrollados. “Pensábamos que esto no iba a llegar al primer mundo y nos hemos dado cuenta de que esto no es así”, ha concluido.

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