Entrevista con...

Juan Bolea: “La sociedad de hoy es menos superficial de lo que parece”

Juan Bolea es un escritor disciplinado que se sienta frente a un papel en blanco todos los días sin descanso y que es capaz de entregar a su editorial una novela al año. La última, ‘La noche azul’, es ya el tercer volumen de una saga de seis protagonizada por Florián Falomir, un personaje con múltiples aristas con el que el escritor se siente cómodo y también identificado si se habla de su sentido del humor.

Inmerso en el festival Aragón Negro, una cita consolidada en la Comunidad y que ha sobrepasado con creces las primeras expectativas, Bolea atiende esta entrevista días antes de la presentación de su última novela en el Teatro Principal, una cita que espera con ganas después un año en el que no ha asistido a las ferias del libro que tanto le gustan, no ha viajado a América Latina a presentar sus libros y no ha hablado en público; esto último es lo que más echa de menos, reconoce. Pese a todo, sostiene que no se ha dejado abatir en ningún momento por las “depresiones colectivas”, convencido de que la pandemia es solo un contratiempo más en una vida larga y laboriosa.

No siente tampoco decepción con la sociedad, al contrario, no puede sentirla mientras haya un lector que lea una de sus obras. Está enormemente agradecido y afirma que la sociedad es “mucho menos superficial de lo que parece”.

La noche azul es una novela que se lee con rapidez. ¿Necesitamos ese ritmo acelerado en nuestras vidas para no caer en el hastío y el aburrimiento?

La novela policíaca y de acción es un antídoto contra el aburrimiento, esa sería una de sus mejores definiciones. Uno no puede aburrirse de ninguna manera leyendo una novela policíaca. Una vez que se ha captado el interés del lector, que suele ser al comienzo con la exposición del caso, entra la pericia del autor para mantener ese interés y, sobre todo, ir incrementando el ritmo de la acción hasta un desenlace lógico y original. Esas son las grandes pautas de la novela policíaca. Luego está la elección del protagonista, el caso, la ambientación, el estilo y el ritmo. En las novelas de Falamir hay mucho ritmo, desde el principio he querido incorporarlo.

Como buen detective, Florian Falomir tiene una gran capacidad de analizar y observar lo que ocurre a su alrededor. ¿Deberíamos trabajar más esas cualidades para no quedarnos en la superficie de las cosas?

La observación y la reflexión son dos virtudes casi innatas a cualquier buen detective y policía, en realidad, para desarrollar un oficio que se basa en la deducción. Falomir es un hombre observador, inteligente, con un gran sentido del humor, con formación militar y que ha sido espía… Es un perfil rico e interesante, aunque no lo parece porque es un hombre muy campechano y fácil de trato. Pero hay algo más, es un hombre con gran inteligencia y que utiliza el humor para ver vida y ganarse la confianza de los demás. Necesita conocer, hablar, observar y. para ello, tiene una dosis de astucia. Además, tiene ese sexto sentido que permite relacionar elementos aparentemente dispersos para sumar una solución lógica.

Y ahora que tenemos muy a mano la tentación de caer en la inmediatez. ¿Nos hace falta una buena dosis de capacidad de análisis para ir al fondo de las cosas?

El hecho de que yo esté muy contento con este personaje, con el que me siento muy cómodo, tiene que ver con su carácter. Es un carácter apacible, tolerante, pero con una inteligencia aguda con una gran observación y afilada crítica. La sociedad de hoy es menos superficial de lo que parece, creo que estamos rodeado de gente inteligente, de gente observadora, de grandes lectores que no son nada superficiales. Esa impresión que da la sociedad tiene mucho que ver con las nuevas tecnologías, pero detrás están los seres humanos. Cada uno es un mundo, una tragedia, una visión de la vida. Yo no escribo para las multitudes, escribo para cada lector, procuro llegar a cada lector, de uno en uno. Cada lector que me da una opinión favorable es un gran éxito, porque he conseguido entrar en su vida, en su imaginación, ocupar su tiempo y regalarle una historia que le ha gustado, eso para mí es más que suficiente. Mientras eso se produzca no puede haber decepción para mí con la sociedad.

Reconoce que se siente cómodo con el personaje.¿Eso es porque se identifica con él?

Probablemente tenga cosas mías, aunque no es un reflejo mío. El sentido del humor probablemente se acerca mucho. Los dos tenemos un sentido del humor parecido y muy constante, yo trato de ver la vida, porque yo soy una persona muy optimista y muy alegre pero, por otra parte, entiendo que hay drama, tragedia y que hay dolor, no lo ignoro pero, al mismo tiempo, creo que tenemos armas para combatirlo. Eso es una vieja creencia mía, y en mis novelas siempre hay una mirada por encima de la realidad, tratando de mejorar el mundo, de abrir una esperanza y un horizonte nuevo más alto y limpio. Creo que la naturaleza humana esta todavía por alcanzar, creo que el ser humano no ha llegado todavía a su tope, el ser humano es mucho más interesante de lo que pensamos y hay que profundizar en nuestras virtudes. La propia civilización es toda la corriente de conocimiento del que somos herederos, nos enriquece enormemente, no podemos ignorarlo. Siempre escribo pensando en otros escritores que me han antecedido y me han enseñado el camino.

¿Cómo ve una persona optimista esta situación tan negra que estamos viviendo?

Yo estoy intentando mantener mi actividad más o menos al mismo ritmo. Sigo escribiendo, sigo publicando y colaborando con los medios de comunicación, dando conferencias y realizando las actividades que están autorizadas. En ese sentido, he mantenido bastante actividad durante este año, no me he dejado abatir en ningún momento y no he compartido para nada las depresiones colectivas. Simplemente me ha extrañado que todo un país esté afectado por una epidemia que pasará que se superará y que supondrá en nuestras vidas uno o dos años negros, pero que en el conjunto de una vida larga y laborioso es un contratiempo, salvo para la persona que haya tenido la desdicha de contraer el virus mortalmente. Ahí yo lo único que tengo que decir es expresar mi sentimiento más profundo y el deseo de que esto se solucione cuanto antes. Pero un país entero, un continente entero no debe hundirse por algo así.

Diríamos que se ha adaptado bien. Aquí entra el juego la capacidad de adaptación de cada uno…

En mi vida literaria he superado tantos obstáculos desde que empecé a publicar con 18 años que este es uno más. Yo llevo cuarenta años publicando todo clase de libros en toda clase de medios y he publicado siempre. No voy a colgar la pluma ahora, evidentemente. A parte de que estas novelas divierten y entretienen mucho, y te hacen sonreír.

¿Le ha limitado el aislamiento social su faceta de escritor a la hora de buscar historias fuera y de inspirarse con lo que ocurre alrededor? ¿O por el contrario este tiempo de recogimiento le ha servido para centrarse en la escritura?

Mi vida está bastante equilibrada entre los periodos de escritura en los que sí que me encierro un poco más, los periodos de viaje y la vida profesional. Yo lo noto, sobre todo, en el tema de los viajes, que suelo viajar todos los años a América. No he podido presentar las novelas en Colombia, México y Argentina, que suelo ir todos los años. Eso ha causado algunos problemas, que se han vendido menos libros, pero ha sido un contratiempo que yo espero temporal. Mi vida creativa no se ha visto conturbada, he mantenido mis horarios, mi ritmo de escritura y mi trabajo diario. Socialmente hemos perdido cierto contacto y lo noto, sobre todo, en la comparecencia en público, porque a mí me gusta mucho hablar en público: los debates, las conferencias me dan mucha vida, y las ferias de libros, que me encantan y voy siempre a muchísimas.

¿Qué libro de los que ha leído últimamente le han marcado?

Bueno, yo soy mal lector porque releo capítulos y fragmentos de autores que me influyen mucho como Thomas Mann, Giovani Papini, Galdós o Dostoievski, que es un autor de los que más me ha influido, diría el que más, porque la profundidad psicológica de sus personajes sigue siendo extraordinaria. Leo muchos clásicos, teatro, mucho ensayos buscando ideas… Soy un lector muy disperso, tengo siempre muchos libros en la mesa, en la mesilla ninguno, y voy leyendo de una manera desordenada.

Veo que un autor de novela policíaca no sólo lee novela policíaca….

Yo leí mucha novela policíaca para conocer el género. Voy leyendo libros que aportan algo nuevo al género, porque hay muchos repetitivos. Leo de vez en cuando a los clásicos, especialmente los originales los que sentaron el género como Edgar Allan Poe.

¿Tenemos Florián Falomir para rato?

Sí, va a ser una serie larga como planteé a la editorial desde el principio. Mi compromiso ha sido entregar una novela al año y lo estoy cumpliendo. La idea es publicar seis novelas, esta es la tercera de una serie larga con un personaje bien desarrollado. De esta nueva estoy satisfecho porque es un Falomir más centrado en el caso y el lector ya lo conoce. Es un caso misterioso ambientado en la costa de Castellón. Ahí reside un director de cine español muy famoso y muy rico, pero que tiene un problema y por eso contrata a un detective. Nos va a meter en el mundo del cine. Creo que tiene lo mejor de Falomir y un caso original, la trama aguanta muy bien hasta el final.

¿Cuántas horas escribe al día porque publicar una novela al año requiere una disciplina?

Yo soy bastante disciplinado y escribo muy deprisa, no es lo más aconsejable, pero yo siempre he tenido mucha facilidad de escritura. Luego, evidentemente, corrijo las escenas y trabajo mucho los textos. Escribir la novela no me lleva mucho tiempo, pero sí corregirla bien hasta que estoy satisfecho con las personajes y las escenas están bien elaboradas.

Mis horarios son bastante regulares, o bien trabajo de 8 a 12 o bien de 16 a 20 horas. Voy alternando, escribo cuatro horas seguidas diarios, incluidos los fines de semana, ese es el ritmo de mi trabajo.

Estamos en mitad del Festival Aragón Negro, un referente en Aragón, que demuestra que la cultural también vertebra el territorio más allá de los polígonos industriales o las infraestructuras…

Aragón Negro se está convirtiendo en un fenómeno, no podía imaginarme que podría tener este resultado ni en mis mejores expectativas que íbamos a mover a 40. 000 personas como hicimos el año pasado. Este no, obviamente por la reducción de aforos. Aragon Negro va en crecimiento, son 22 sedes que recorren de norte a sur y de este a oeste de Aragón. Yo voy estos días de población con población y voy viendo con qué satisfacción reciben a los autores, es muy gratificante para mí y yo lo veo muy útil para el conjunto de la población que dispone de un montón de actividades y participan de una manera y de otra.

¿Se puede seguir disfrutando de estos actos culturales aun estando en pandemia?

Con pequeños público y medidas de seguridad, sí.

El martes presenta su libro en el Teatro Principal de Zaragoza. Imagino que es una presentación muy esperada por lo que comentaba de que echa en falta el contacto con su lector. ¿Cómo va a ser?

Muy cariñosa como siempre. Yo agradezco enormemente que vengan a verme mis amigos, mis lectores. Mis presentaciones tienen un aire festivo y es una celebración de una nueva criatura que viene al mundo. Es un trabajo terminado, otra historia escrita y a disposición de la gente. Yo me iré a buscar otra nueva historia, pero esa ya pertenece al público lector, ya existe y eso es una gran sensación de alegría. Ya no busco un éxito de temporada, sino la consolidación de un prestigio de autor. Yo me considero un autor, no un escritor de temporada ni de best sellers. He vendido novelas con miles de ejemplares, pero no considero que sea mi trabajo. Mi trabajo es crear un mundo literario donde todo tenga un orden, y que se venda más o menos. Ha habido libros que se han vendido decenas de miles de ejemplares y otros, muy pocos. Para mí eso no es relevante, para mí lo importante es que existan los dos y se puedan disfrutar los dos en un momento dado. En ese sentido, estoy contento porque las últimas novelas creo que contribuyen a mi identidad como autor, en los temas, el estilo, la forma… Llevan mi forma de escribir y eso el lector lo reconocen y lo valora. Eso para mí es más que suficiente.

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