Entrevista con...

“La dinámica de la Historia dice que la salida a Cataluña es un referéndum”

José Luis Corral (Daroca, 1957) es un escritor incansable que publica una novela histórica al año y después dedica tiempo a hablar de ella con pasión. Lo hace también en esta entrevista, que atiende rápidamente y sin pensarlo dos veces, para presentar su última obra ‘Jaime I el Conquistador’, de Ediciones B, y que este miércoles presentará en el marco de las I Jornadas de Novela Histórica que se celebran en Zaragoza.

Premio de las Letras Aragonesas 2017 por su carrera profesional, dedicada a la enseñanza de la Historia en la Universidad de Zaragoza y a su difusión a través de la literatura, Corral se sumerge ahora en la figura de un monarca “imprescindible” para comprender la configuración de la España Contemporánea.

Hablando con un historiador y en medio de una pandemia, es difícil no preguntar por el impacto de las epidemias en el devenir de la Historia. “Impactan muchísimo”, asegura tajante. La crisis del coronavirus, sostiene, también lo hará porque entre otras cosas ya está afectando al comportamiento del ser humano. También está repercutiendo en la política, porque ha provocado un “paréntesis” en el independentismo catalán. Sólo un paréntesis porque, a su juicio, esta “deriva” volverá.

“Cuando las aguas vuelvan a su cauce, los independentistas seguirán insistiendo, y eso será la tónica general, y habrá que convivir con ello”, comenta para añadir a continuación que al final esta cuestión se decidirá en un referéndum. «Tampoco eso es un gran drama porque España y Europa no siempre han sido así”, indica y recuerda que en 1973 el Sáhara Occidental era una provincia tan española como Albacete.

¿Qué le atrajo de Jaime I el Conquistador para hacer una novela?

Lo que más me atrajo es que es un personaje de novela, porque lo tiene todo. Reúne características de guerrero, conquistador, soldado extraordinario, caballero muy galante, con muchas amantes, con grandes controversias amorosas y políticas, con encuentros y desencuentros con sus hijos, con la nobleza, con muchos conflictos… Por tanto, como personaje de novela es realmente extraordinario.

¿Por qué cree que este rey aragonés es imprescincible para comprender la España contemporánea?

Jaime I tenía en la cabeza la organización de la Corona de Aragón que había heredado de su padre, Pedro II el Católico y María Montpellier. Tenía en la cabeza organizar el territorio, estructurar administrativamente las comarcas con los fueros y dar contenido jurídico al Reino de Aragón. Por tanto, es un rey muy importante tanto que las fronteras políticas que él decidió con Navarra, Castilla, Cataluña y el Reino de Valencia, incluso la entrega de Murcia a su yerno a Alfonso X El Sabio, construyeron los reinos de la Península Ibérica medievales de la forma en la que más o menos están organizadas hoy las Comunidades Autónomas.

¿Ha descubierto alguna faceta nueva del monarca que no supiera antes?

¡Muchísimas cosas! He descubierto aspectos muy íntimos del rey. A veces los historiadores nos dedicamos a la gran Historia y nos olvidamos de muchos detalles. Por ejemplo, Jaime I tenía una especie de complejo por no haber tenido una infancia feliz. Pasó por la muerte de sus padres con apenas cinco años y tuvo una educación en el castillo de los templarios de Monzón como si fuera un novicio más. Todo eso influye mucho en su idiosincrasia y en su propia vida. Todas las cosas internas de la vida del rey me han interesado muchísimo y sale en la novela.

¿En la Edad Media la Historia sólo la escribían los grandes protagonistas?

Las crónicas que han llegado de esta época son crónicas reales o de monasterios. De hecho, Jaime I el Conquistador escribe una especie de autobiografía que es la crónica oficial de su reinado y la escribe él mismo. Por tanto, efectivamente, en esta época los monarcas escriben directamente sus crónicas o si no, las ordenan a escribanos que la escriban por ellos. Por tanto, la Historia de esta época está condicionada por la tendenciosidad de esas crónicas al ser escritas por parte del interesado y de los reyes.

¿Cuál era el papel de las mujeres en esta época de reyes?

Es muy importante el papel de las mujeres, mucho más de lo que se dice. Las mujeres en las crónicas aparecen como meras acompañantes del rey, pero en realidad ejercían un poder extraordinario, un poder en segunda fila y en la sombra, pero un poder muy importante. Leonor, la primera esposa castellana de Jaime I el Conquistador, ejerce una influencia extraordinaria, y no menos influencia tiene su segunda esposa, Violante de Hungría, que irá organizando el poder para que sus hijos, que son segundones, vayan teniendo un papel protagonista y preponderante en el reino.

¿Cuál será el siguiente monarca sobre el que escribirá?

No lo sé, porque ahora estoy muy centrado en éste. Después de escribir Alfonso I el Batallador con Alejandro Corral (su hijo), y ahora esta novela sobre Jaime I, no sé cuál será la siguiente. Alguna saldrá, aunque no estoy muy seguro de si será sobre un monarca de Aragón o de fuera Aragón. Todavía no lo he decidido.

Hemos estudiado que los cambios en la Historia llegan por una depresión económica, por movimientos sociales, la revolución industrial, el voto femenino…, pero, ¿qué impacto tienen las epidemias que se han sucedido a lo largo del tiempo en esos cambios?

¡Tienen un impacto importantísimo! En el siglo XIII no hubo grandes epidemias, porque es un siglo muy tranquilo, un siglo de crecimiento, de desarrollo urbano y de crecimiento del comercio. Sí que se da en el siglo XIV, donde la gran preste negra causa un impacto tan grande que la sociedad no volverá a ser la misma. Hay incluso quien dice que la peste negra condicionó el Renacimiento y que supuso un cambio tan importante en la Historia del Arte que la música, la danza y la forma de divertirse cambió para siempre. Por tanto, sí que es cierto que las grandes pandemias han condicionado muchísimo la Historia. No sé qué ocurrirá con ésta, pero imagino que la sociedad saldrá distinta. Las pandemias influyen, y mucho, en el comportamiento general de los seres humanos.

O sea que estamos ante un cambio inminente…

Yo creo que ya lo estamos viviendo. El cambio de comportamiento, la distancia social que se convierte también en una distancia afectiva, el modo de relacionarnos en público, de hablar, el llevar la cara tapada todo el día… Todo eso condiciona muchísimo. Es una experiencia que no habíamos vivido hasta ahora en tres o cuatro generaciones. Sí que va a cambiar mucho, no sé si para bien o para mal, pero va a cambiar la forma de vivir de la sociedad moderna.

A menudo vemos que la clase política utiliza el pasado para sus intereses presentes. ¿Qué consecuencias tiene esta práctica tan extendida?

Es una práctica habitual manipular la Historia para conseguir un beneficio inmediato desde el presente. Partidos políticos, dinastías reales, gobernantes, reyes… Todos han manipulado la Historia en su propio beneficio, a veces tergiversándolo de una forma muy grosera y otras de una manera más sutil, pero lo hacen todos…

¿Deberían los políticos estudiar más Historia? ¿Podría ser ese un buen remedio?

Deberían estudiar más en general: más ciencia, más matemáticas y muchas más humanidades. A la casta política española le hace falta un buen baño de educación, les falta muchísimo conocimiento. En algunos casos, es sonrojante que personajes públicos se atrevan a hablar en público con un desconocimiento casi absoluto de lo que están diciendo. Por tanto, sí que recomendaría que leyeran más, que aprendieran más y estuvieran mucho más preparados.

¿Hay una tendencia a recordar sólo los momentos gloriosos de nuestro pasado?

No. De hecho, en España somos muy dados a recordar más las derrotas que las victorias, algo que no pasa en el resto de los países. Los ingleses no recuerdan nunca sus derrotas, y son muchas, más bien las tratan de ocultar. En España hacemos lo contrario. Nos encanta recordar lo mal que lo hemos hecho en muchas ocasiones, y es verdad, los españoles lo han hecho mal pero no mucho peor que otros pueblos que han ocupado y han destruido países y culturas enteras. A nosotros nos da por exaltar lo malo.

¿Qué opinión le merece el nuevo proyecto de Ley de Memoria Democrática que se está tramitando en el Congreso?

Un país que no entierra bien a sus muertos es un país indecente. Hacía falta un a ley para poder poner fin a tantos muertos olvidados en las cunetas. No soy muy fetichista con los muertos, no me preocupa demasiado personalmente, pero entiendo que hay gente que quiere enterrar a sus muertos y tiene derecho a enterrarlos bien. En ese sentido, me parece muy bien. Pero una ley de Memoria tiene que recordar la Historia y ser lo menos sesgada posible. Es imposible que no sea sesgada porque somos seres humanos y hacemos las leyes con criterios propios y parciales, pero no estaría mal evitar algunos escándalos que se están produciendo. Ser más objetivos sería bueno. Reconocer lo que han hecho mal unos y otros, aunque evidentemente, una vez acabada la Guerra Civil, los culpables de la represión fueron los franquistas. Los republicanos no tienen que pedir perdón por nada porque fueron los represaliados. Decir que los dos bandos hicieron lo mismo es un error tremendo y no es cierto. En la Guerra Civil puede ser, porque estamos en guerra, pero después de la Guerra Civil, los grandes culpables son los franquistas sin ninguna a duda.

En Zaragoza se ha constituido un comité de expertos para cambiar las calles. ¿Es una forma de despolitizar esta cuestión o eso es algo casi imposible?

¡Eso es imposible! Es una batalla que doy por perdida. Los nombres de las calles se han cambiado siempre. A mí me hace mucha gracia cuando ciertos nostálgicos del Franquismo dicen que no las cambien, cuando ellos fueran los primeros que las cambiaron. El paseo de General Mola o el de Francisco Franco no se llamaban así antes. Es muy hipócrita decir que no se cambian cuando ellos las cambiaron todas durante el Franquismo.

¿Cree que esta pandemia, y la crisis económica y social que ha provocado, ha enterrado de alguna forma los nacionalismos?

De momento ha hecho un paréntesis, esto es evidente. Pero escuchas al señor Quim Torra (presidente de la Generalitat) y realmente da mucha pena. A mí me parece muy bien que alguien defienda el independentismo, no tengo nada que decir porque es una cuestión de opiniones, pero me parece lamentable que utilice unos recursos públicos para defender unas ideas muy parciales.

Sí que da la impresión de que se ha parado un poco esa deriva independentista, pero creo que es una cuestión coyuntural. Cuando las aguas vuelvan a su cauce, yo creo que volverá a lo mismo. Los independentistas seguirán insistiendo y eso será la tónica general, y habrá que convivir con ello. Al final, imagino que se decidirá lo que quiera la mayoría cualificada de un 60 %, hacia donde sea. Por otro lado, tampoco eso es un gran drama porque España y Europa no siempre han sido así como las conocemos ahora. Si vemos el mapa de España y de Europa de los últimos cien años, los cambios de fronteras son espectaculares. Basta recordar que en 1973 el Sáhara Occidental era una provincia tan española como la de Albacete, y al año siguiente se descolonizó y se abandonó a su suerte.

O sea que cree que tarde o temprano habrá un referéndum en Cataluña…

Lo que yo crea es indiferente, pero la dinámica de la Historia parece que va por ahí, aunque esta dinámica puede cambiar en un momento determinado. Nadie esperaba que apareciera esta tremenda pandemia que va a cambiar tanto las cosas. Pero me da la impresión de que la salida es un referéndum, no sé si dentro de cinco, ocho o doce años, porque si no vamos a estar siempre en esta dialéctica perversa. Tampoco el referéndum cambia nada, porque se pedirá otro y después otro más. Es una dialéctica con la que tenemos que vivir mucho tiempo, la vida es así, la vida es un conflicto permanente.

¿Cuántas novelas históricas le quedan por escribir?

Acabo de cumplir 63 años y mi idea es vivir lo máximo posible, muchos años más. Así que como sacó una novela al año, calculo que unas cuarenta (Se ríe).

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