Entrevista con...

Sylvia Herrero: “Cada persona tiene que buscar el tipo de amor que le convence”

Para la periodista, y ahora también escritora, Sylvia Herrero este 2020 será, como para todos, el año de la pandemia, pero también el año en que publicó su primera novela. Su estreno en el mundo de la literatura ha sido a lo grande, tanto como inesperado. Sin haber escrito antes, su primera obra se ha convertido en una trilogía publicada por Planeta que, un mes después de salir a la venta, ya tiene fieles seguidores. Los títulos de cada una de las novelas (Cómo casarse en Santa Manuela, Londres te espera y Tienes una cita) avisan al lector de que lo que se va encontrar en sus páginas es una novela romántica y coral con muchos sentimientos. Y, ya se sabe, “en el momento en que hay sentimientos ya la hemos liado, da igual que sean odios o amores, puede pasar cualquier cosa”, alerta la autora en esta entrevista donde reflexiona sobre el concepto del amor. “Cada persona tiene que buscar el tipo de amor que le convence”, afirma.

Lo que está claro es que la trilogía ha convencido a una gran editorial y, lo más importante, a muchos lectores que, mediante mensajes, le animan a seguir escribiendo. Ella ha cogido el guante y ya plantea una siguiente novela, también romántica y también ambientada en un pueblo, esta vez en la provincia de Teruel. Pero, como reconoce, todavía es pronto para ello.

Su primera novela ha sido un estreno por todo lo alto, una trilogía y editada por Planeta. ¿Sigue pellizcándose?

Sigo pellizcándome desde el día en que iba en el tranvía y, a la altura de la plaza Aragón, me llamaron de la editorial Planeta. Yo había publicado la novela en Amazon tres meses antes y siempre está la opción de que alguien la lea y la quiera publicar, pero yo la veía remotísima. Cuando me llamaron fue algo increíble. Había quedado con una amiga y no le dije nada, porque estaba a cuadros con lo que me acababa de pasar.

¡Qué bonito es el diseño y el estuche! ¿Un libro tiene que entrar también por los ojos?

Sí, totalmente. A mí me preocupaba que la portada no reflejara el interior. Yo creo que el gran éxito del departamento de diseño es conseguir reflejar en el exterior el interior. Si no te gusta la portada, no te va a gustar el interior. Va todo en la misma línea. Si te gusta el exterior, seguramente te va a gustar el contenido.

Tenía el gusanillo de escribir un thriller y, en cambio, le ha salido una novela romántica. ¿Cómo ha sido ese giro?

Yo, sobre todo, leo thriller y romántica. Mi idea era empezar con el argumento que tenía en mente y rotarla a thriller, pero al final salio así. La verdad es que a mucha gente le ha sorprendido que escribiera romántica, pero me gusta. Estoy cómoda.

Los títulos no pueden ser más románticos… (Cómo casarse en Santa Manuela, Londres te espera y tienes una cita)

Lo que más me preocupaba era atraer a un lector que no le gustara la novela romántica. Digamos que los títulos son una forma de poner mis cartas sobre la mesa, de avisar al lector. Prefiero atraer a menos lectores y que les guste lo que hay que a muchos. Por eso me preocupaba tanto el tema del diseño y el mensaje que se enviara desde la editorial. Lo que me ha gustado es que ha estado todo coordinadísimo y que los libros llegaran a los lectores objetivo, a la gente que le pudiera gustar.

¿Y qué perfil de gente es?
Ahí he pinchado en hueso. Pensaba que eran chicas jóvenes y me he encontrado con señoras y señores muy mayores, y con chicos jóvenes también. Me ha sorprendido mucho. Ahí me he dejado guiar por el tópico.

¿Todas las grandes historias son historias de amor?

Generalmente sí. En el momento en que hay sentimientos ya la hemos liado, sean buenos o malos. Da igual odios o amores, en el momento en que hay sentimientos, puede pasar cualquier cosa, porque todo lo que escapa a la razón es incontrolable.

¿Hay tantas historias de amor como personas en la vida?

La idea era trasladar el mensaje de que cada persona tiene que buscar el tipo de amor que le convence y que todos son válidos. En la novela hay una pareja muy convencional, con la que arranca todo, y, a partir de ahí, se va soltando el cinturón. Luego hay otra pareja que tiene una historia de amor que al resto no le convence, pero a ellos sí. Otra llena de miedos… Cada cual es muy libre de tener la historia de amor que le convenza.

¿Está cambiando el concepto de amor?

Sí, porque antes el amor era chico conoce chica, te casas tienes hijos y te haces compañía. Y ahora afortunadamente no es así… Cada uno se lo monta como quiere, desde gente que no quiere convivir hasta otros que se van solos a mirar el monte. Se ha abierto bastante el abanico y se ha personalizado mucho. Creo que ha evolucionado bastante el tema.

Somos una sociedad más abierta….

Sí, porque, mientras sea consentido, ahora a la gente le da igual, y eso está bien porque no tienes por qué clasificar a las personas por como entiende las relaciones.

Ahora que estamos en agosto, ¿en este extraño 2020 también cabe un amor de verano o la pandemia ha acabado con esa magia también?

La gente se está buscando la vida para estas cosas de una manera sorprendente. Incluso durante la pandemia hubo quien se conoció a través de chats, instagram, apps… La gente siempre va a tener ganas de sentir un poco más y para eso se va a buscar la vida, da igual lo que ocurra.

El lugar tiene mucho que decir en esta historia… ¿El pueblo es también protagonista?

El protagonista final de la trilogía es el pueblo, los afectos y desafectos, la historia y las tradiciones. En el segundo libro, que transcurre en Londres, el pueblo está muy presente. Santa Manuela es un pueblo pequeño, como los que hay en Aragón, y en esos pueblos, tan pequeños y con tan poquísima gente, te conocen a ti y a tus doce generaciones anteriores. Santa Manuela en un momento dado actúa sobre todos y todos sobre Santa Manuela, por eso al final es el protagonista.

¿La forma de relacionarse en los pueblos es diferente? ¿Es más intenso?

Es que hay más confianza porque te conocen. Solamente puedes ser tú. Aquí no hay etiquetas ni hipocresías porque tú sabes perfectamente cómo es cada uno y cada uno sabe como eres tú. No valen estupideces. En el pueblo tienes que ser tú y ya está. Evidentemente, en ese ambiente, las cosas son mucho más directas, te ahorras muchos circunloquios… En el pueblo da igual lo que hagas que saben cómo eres.

¿También en los pueblos pequeños ocurren cosas sorprendentes e interesantes?

Ocurren cosas sorprendentes donde hay gente sorprendente, y eso puede pasar en cualquier sitio. Allí donde la gente se relaciona con otros pasan cosas sorprendentes… Evidentemente también ocurre en los pueblos, quizá porque la gente se relaciona más. Allí la caja de pandora va de puerta en puerta.

¿Ha estado este verano en su pueblo?

Sí, he estado allí, en Moneva… Fue bonito porque el alcalde hizo un bando para que firmara libros a los vecinos. ¡Lo ha comprado un montón de gente!

¿Había escrito antes?

No, nada. Yo hice Periodismo porque quería escribir en Heraldo. No quería El País o El Mundo. Yo quería Heraldo de Aragón y lo que no he hecho en mi vida es prensa escrita, porque en 4º de carrera nos pusieron a leer un cue y, al escucharme, me cambiaron las prácticas y me enviaron a Antena 3. Me dijeron que tenía que tirar por audiovisual.

¿Escribió del tirón los tres libros o lo concibió desde el principio como como una trilogía?

Tuve un fallo de principante. Me vine arriba con las tramas y eso era una cosa bárbara. Llevaba 150 páginas y no había arrancado porque había que plantear tantas cosas. En lugar de hacerlo transversal lo hice longitudinal…

Ahora que las novelas llevan un mes publicadas, ¿qué comentarios le están llegando de los lectores?

Anima mucho la gente que te dice que quiere más. Es muy gratificante que la gente te diga que sigas escribiendo y más cuando estás planteando la siguiente novela. La verdad es que es impresionante y emociona mucho. Me dicen mucho que están enganchadas. Es fantástico cuando conectas con un libro y no lo puedes dejar. Me pasó con la Trilogía del Baztán.

¿Está escribiendo la siguiente siguiente novela? ¿Será del mismo estilo?

Yo me hago mis sinopsis y mis esquemas, pero hasta que no te pones a escribir no sabes lo que puede salir. Es también novela romántica y está ambientada en un pueblo, en la sierra de Albarracín en Teruel. Es prontísimo para hablar de nada, pero me apetece seguir escribiendo.

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